...Es como la sorpresa en el roscón de reyes, una canción espectacular en un disco mediocre, un billete de cinco euros en un bolsillo olvidado, una almendra entera en una tableta de turrón blando... El roscón sigue siendo vulgar, el disco mediocre, el billete te va a durar un suspiro y la almendra está perdida en el turrón, pero por un instante te dibuja una sonrisa. No entiendo que haya quien no sea capaz de disfrutarlo.
Somos como somos.
martes, 23 de noviembre de 2010
lunes, 15 de noviembre de 2010
Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo...
...pero se me adelantaron.
Apuró el paso para que no llegara la noche,
y poder enseñarme la playa. Apuró el paso.
Nos cayó el vaso y rompió salpicándole flores.
En su pelo tallado el verano. Apuré el vaso.
Y tengo miedo de encontrarte
y no aguantar las ganas de tirarte al suelo;
volver a romperte la falda.
Luego tejer un mantel
entre mi boca y su pecho.
Llenar de sal los pliegues de su espalda.
La vi bañarse una vez
y me sacó los colores,
la vi desnuda y lloré,
lloró conmigo la noche.
Bailé con ella después
como buen enamorado.
"Cántame algo", y canté
lo que ella quiso y los barcos...
...fugaron para volver
a dejarme tirado en un puerto.
Su acento era milagro. El viento
rizandole en silencio, la piel
a la arena pegada, y los besos
siguientes fueron hoy quédate.
Y me quedé parado en el tiempo.
Y nos siguió la marea.
Prendimos fuego al hostal,
me entretuve con la orquesta,
disfrazados de dos más
nos declaramos culpables
de la subida del mar.
Desafinamos canciones.
Se nos prohibía llorar.
Hoy te he vuelto a recordar.
Hoy te he vuelto a recordar.
¿De qué me sirve esperarte
si me entra el sueño y no hay más
que un circo triste y cobarde
que no quiere regresar?
Te veo en cada gaviota
aunque no sepa si hay mar.
Detrás de cada pareja
no tengo con quién bailar.
Desnúdate que hay tormenta
y llueve por no llorar.
Juré contar nuestra historia,
nunca decir la verdad.
Te llevaste mi memoria.
Juraste no regresar.
Te veo en cada gaviota.
Hoy te he vuelto a recordar.
"Benijo, Andrés Suárez"
Apuró el paso para que no llegara la noche,
y poder enseñarme la playa. Apuró el paso.
Nos cayó el vaso y rompió salpicándole flores.
En su pelo tallado el verano. Apuré el vaso.
Y tengo miedo de encontrarte
y no aguantar las ganas de tirarte al suelo;
volver a romperte la falda.
Luego tejer un mantel
entre mi boca y su pecho.
Llenar de sal los pliegues de su espalda.
La vi bañarse una vez
y me sacó los colores,
la vi desnuda y lloré,
lloró conmigo la noche.
Bailé con ella después
como buen enamorado.
"Cántame algo", y canté
lo que ella quiso y los barcos...
...fugaron para volver
a dejarme tirado en un puerto.
Su acento era milagro. El viento
rizandole en silencio, la piel
a la arena pegada, y los besos
siguientes fueron hoy quédate.
Y me quedé parado en el tiempo.
Y nos siguió la marea.
Prendimos fuego al hostal,
me entretuve con la orquesta,
disfrazados de dos más
nos declaramos culpables
de la subida del mar.
Desafinamos canciones.
Se nos prohibía llorar.
Hoy te he vuelto a recordar.
Hoy te he vuelto a recordar.
¿De qué me sirve esperarte
si me entra el sueño y no hay más
que un circo triste y cobarde
que no quiere regresar?
Te veo en cada gaviota
aunque no sepa si hay mar.
Detrás de cada pareja
no tengo con quién bailar.
Desnúdate que hay tormenta
y llueve por no llorar.
Juré contar nuestra historia,
nunca decir la verdad.
Te llevaste mi memoria.
Juraste no regresar.
Te veo en cada gaviota.
Hoy te he vuelto a recordar.
"Benijo, Andrés Suárez"
lunes, 25 de octubre de 2010
Molinillo, muele.
Lo que surgió como un fin acabó antes de ser un medio. Sobre el escenario se corrieron las cortinas y apareció poco más que un puñado de polvo de estrellas que crecía cada vez más mezclado con otros instrumentos inútiles. Títeres descabezados, una guitarra sin cuerdas, un par de condones pinchados y un reloj de cuco sin cuco, todo ello apilado sobre el polvo que cubría toda la tarima. Sólo polvo. Me ofreció un cigarro extendiéndome su pitillera y acepté mientras me desplomaba sobre mi butaca ya rozada por la nube de smoke. Fila 4, asiento 11. Viaje sin retorno. Y sin ida. No había próxima parada. Lo que surgió como un medio resultó ser el fin.
Molinillo, para de moler.
Molinillo, para de moler.
jueves, 14 de octubre de 2010
Vándalo!
Si vas a decidir por mí
podías tener la decencia de explicarmelo,
y de salir al balcón, que tengo cuatro cosas que decirte.
Las mimas de siempre, sí,
pero no sé cómo hacer para que suenen, cada vez,
un poquito más alto.
"Yo me voy. De todas formas dime si te espero, si volamos de la mano, si me invento un mundo nuevo. Que me quiero dejar llevar, mojarme el dedo y... No esperes que te diga dónde acabaremos"
(Letra de "Bucle", de Miki Ramírez "Mr. Kilombo")
domingo, 26 de septiembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
Permíteme que dude
Ardían en el fuego sus esperanzas y la chimenea irradiaba un calor insoportable.
El arcón estaba a varios grados bajo cero y sus ilusiones se congelaban en el gélido frío.
Sin esperanza y sin ilusión, se dedicó a pasar la noche asesinando ideas.
A la mañana siguiente no había nadie. Sólo una chimenea y una nevera.
Prefiero no bailar a recoger tus pasos.
El arcón estaba a varios grados bajo cero y sus ilusiones se congelaban en el gélido frío.
Sin esperanza y sin ilusión, se dedicó a pasar la noche asesinando ideas.
A la mañana siguiente no había nadie. Sólo una chimenea y una nevera.
Prefiero no bailar a recoger tus pasos.
domingo, 19 de septiembre de 2010
lunes, 13 de septiembre de 2010
A fuego lento
Sacó un cigarro y buscó entre sus zippos. Eligió aquel que le había traído su padre del Sáhara, pero luego pensó que no merecía la pena usarlo en algo tan banal. Se encogió de hombros, dio media vuelta y metió la mano en el bolsillo de su americana colgada de la silla. Sacó el clipper, acercó el filtro a sus labios y lo encendió. Miró por la ventana y tras un par de caladas se tumbó en el dibán. Empezó a hablar y a reflexionar a cerca de como podía tener miedo de perder a alguien que no conocía, una vez más. Era todo tan normal que le daba asco. Volvió a mirar por la ventana, absorto en sus pensamientos y con la vista clavada en la ventana de enfrente, un par de pisos más abajo, obsevando a una joven de pechos voluptuosos y buenas tetas. Se dio cuenta de que su cigarro se estaba consumiendo. Buscó un cenicero, pero sólo encontró sus zippos, impacientes por seguir quemando tabaco, papel, o lo que fuera; a ellos qué más les daba. Comprendió entonces que todo tenía su lugar. Que todo, por extraño que fuera, tenía algo positivo. Así que, por fin, dio uso a aquel horrible gato de porcelana que le habían regalado no recordaba en qué boda y apagó el cigarro en él.
¿Qué hacer en caso de incendio? DEJAR QUE ARDA.
¿Qué hacer en caso de incendio? DEJAR QUE ARDA.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

