Antes de empezar, quiero expresar mi profundo agradecimiento hacia Juan Díaz "Capa" y Juan Ansótegui "Pantocrator", y en especial a Ricardo Pastor "Spyder", sin los cuales nada de esto habría sido siquiera imaginable. Dicho esto:
Bucarest es un lugar fantástico. No tiene nada, y a la vez me encanta. Mis amigas siempre dicen que buscan un hombre "que tenga algo". Yo no sabía qué querían decir con eso, pero creo que he empezado a entenderlo. De esto me di cuenta hace algo más de un año, cuando estuve allí por primera vez. Brasov y Cluj están sin duda mucho más buenas. Pero Bucarest tiene algo. Y eso es mejor, porque mucho y demasiado es un error. Las cervezas son más baratas, los taxistas más locos y los baños sin ventanas. Pero eso es ir demasiado rápido. Retrocedamos un poco más.
Todo empezó hace cerca de año y medio, cuando la locura de un profesor de filosofía echó a andar en forma de proyecto intercultural. "El teatro como nexo de unión", decían. Yo no lo comprendía demasiado bien, pero la posibilidad de viajar a un país desconocido me motivaba lo suficiente como para informarme. Cuando todo estuvo listo y llegó el momento partimos hacia Rumanía. Sobre ese viaje ya hablé en su momento (www.sigosolocortadoyconmuchaleche.blogspot.com/2009/12/y-rodar.html) así que voy a comentar lo que vino después.
A cambio de una subvención para ese viaje, los 19 que habíamos ido teníamos que representar un par de obras de teatro infantiles en los colegios del muicipio. Cuando acabó el curso cada uno fue por su lado. Al empezar este nuevo año escolar, nos planteamos qué hacer con esto. Algunos, 5 concretamente, creímos que era una pena que todo lo conseguido cayera en saco roto, así que decidimos tirar como buenamente pudieramos; compaginando los ensayos con los estudios, las extraescolares, la familia, las revoluciones hormonales y un etcétera tan largo como dos programas de Cine de Barrio, pastelito incluído. Esto es, eterno.
Pero el caso es que la cosa fue saliendo hacia delante. Se corrió la voz y comentarios sobre nuestro "trabajo" fueron extendindose por toda la región. Tal fue así que seguimos haciendo lo posible por divertir a los más pequeños en otros tres colegios de Cantabria, y tenemos ofertas para ampliar nuestro radio de acción. Tanto se extendió que llegó hasta la Agregaduría Cultural de la Embajada Española en Rumanía.
Fuimos invitados a volver a Bucarest el pasado fin de semana al Concurso Nacional de Teatro en Lengua Española. Allí estuvimos de jueves a domingo, disfrutando de todo en general. Ahora que estáis puestos en antecedentes, prometo que la próxima entrada será sobre estos cuatro días y tendrá una calidad literaria mayor que esta. Seguro.
Si yo digo "bombo", tú dices "clap". Bombo...
lunes, 28 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
La Trova del Mineru
Y aunque falen del mineru,
tamien podría falar
del valor del que navega
y del peligru del mar.
Hay un costero a tu nome,
y un derrame de carbón.
Una mano en la peseta
y otra nel detonador.
De la unión de los minerus
grita fuerte el corazón
una mano en la peseta
y otra en el detonador.
El conveniu va pa llargo
y habrá reestructuración.
¿Con qué coño nos quedamos
tras dos siglos de carbón?
Nun pedimos imposibles
que nun caigan de caxón.
Una mano en la peseta
y otra nel detonador.
De la unión de los minerus
grita fuerte el corazón.
Una mano en la peseta
y otra nel detonador.
Por todos aquellos que quedaron en los pozos, los que sufrieron derrumbamientos o los que simplemente tuvieron que bajar día tras día a jugarse la vida a la puta mina.
Préstame un sueño para que me emocione y lo persiga.
tamien podría falar
del valor del que navega
y del peligru del mar.
Hay un costero a tu nome,
y un derrame de carbón.
Una mano en la peseta
y otra nel detonador.
De la unión de los minerus
grita fuerte el corazón
una mano en la peseta
y otra en el detonador.
El conveniu va pa llargo
y habrá reestructuración.
¿Con qué coño nos quedamos
tras dos siglos de carbón?
Nun pedimos imposibles
que nun caigan de caxón.
Una mano en la peseta
y otra nel detonador.
De la unión de los minerus
grita fuerte el corazón.
Una mano en la peseta
y otra nel detonador.
Por todos aquellos que quedaron en los pozos, los que sufrieron derrumbamientos o los que simplemente tuvieron que bajar día tras día a jugarse la vida a la puta mina.
Préstame un sueño para que me emocione y lo persiga.
lunes, 24 de enero de 2011
BASADO EN HECHOS REALES
Cuando bajó del autobús creyó que era ella. Cuando le sonrió, estuvo seguro. Se acercaron, se dieron dos besos. "¡Huelo a autobús!", fue lo primero que dijo ella mientras aprovechaba para estirar las piernas. Ella dijo "huelo a autobús", pero él entendió cualquier otra cosa. A él le parecía que olía mejor que cuando pasas por delante de una perfumería en septiembre, donde el olor se mezcla en el ambiente con esa sensación de haber empezado ya las clases pero aún no sentirte culpable por tocarte la zona testicular, ¿sabes lo que te quiero decir? Seguro que sí. "Vamos a por tu maleta anda, que hay mucho que hacer"
Después de que ella hiciera las llamadas de rigor (sí, ya he llegado... sí, estoy bien... me han engañado, aquíe hace mucho frío...) y de que perdieran el tren aprovecharon para pasear hasta la bahía. Por más que algunos se empeñen en lo contrario, Santander es maravillosa; quizá porque sabe a sueños y a salitre, quizá porque siempre descubres algo nuevo: lo último, que las estatuas del final de Pereda son de los "rakeleros".
Ya en casa ella le metió prisa y él se fijo en su chaqueta azul. Vespa, decía. "Tú piensa y yo ejcribo". Cuando todo estuvo listo salieron. Colocaron las notas en las latas de aceitunas Floresol, y al final del camino una sudadera de él y un pañuelo de ella. Se escondieron y esperaron hasta que no pudieron más. Todo salió según lo previsto.
Al rato salieron hacia un concierto. Fue largo, pero se puede resumir en el momento en que compartieron miradas de "a mí también me apetece partirle la boca", en plan Grupo Facebook. Al final, ella tenía demasiado sueño y él una mezcla entre tristeza y enfado. Habían cortado el final de November Rain para poner a Ismael Serrano, sé que le entendéis.
La tarde siguiente volvieron a Santander. Buscaron los pingüinos en la Magdalena, pero sólo encontraron frío. Frío cómo si lo regalaran. Así que fueron al centro, a comer tortitas y disfrutar del Bongo-Tongo, porque aunque ella dijera que se le daba mal, lo hacía para despistar.
Es curioso. El día estaba lluvioso y él siempre le decía a ella que era un Sol. Quizá por eso acabaron tocando la guitarra en el Callejón Arco Iris. Incluso algún paseante los acompañó con Puerto Montt. Ella disfrutó con el Ojalá. Él se enamoró cuando la escuchó cantar Al Alba. Había tanta magia que podía tocarse.
La última jornada fue más corta que las anteriores. Sólo hubo tiempo de subir al Faro y empezar un nuevo año un 23 de Enero, con ella pensando quizá en la inmensidad del mar, y él imitando a Ramón García (pero sin capa, lo cual pierde bastante) comiendo 12 maravillosas Aceitunas Floresur (hmmm, ¡riquísimas!).
Aún hubo tiempo para bajar por Mataleñas disfrutando del paisaje, de la fiesta del corcho, de otros chistes más inestables que un acuerdo de paz con Korea del Norte, y de la última comida en la Bahía de Santander, con sólo el mar separándolos de Peña Cabarga. A la hora despedida, lo que llegó con dos besos fríos acabó en un calurosísimo abrazó; quizá porque él encontró ese hueco de debajo de las capuchas que tan bien guarda el calo, quizá porque ella encontró una amistad por la que nunca habría apostado. Quizá porque ambos encontraron más de lo que buscaban.
Esta mañana, mientras iba al instituto, él adelantó una moto. No pudo evitar acordarse de su chaqueta y de ella, igual que no pudo evitar acordarse de aquello que había leído semanas antes en un blog: si alguien empieza a formar parte de tus pensamientos en el tren, estás acabado. "Qué gran verdad. Suerte que voy en bus", pensé... quiero decir, pensó.
Gracias. Porque además de su regalo, fuiste también el suyo... quiero decir, el mío.
Nota del Autor: Lo único 100% cierto de esta historia son las frases en negrita. Todo lo demás está, como dice el título, "basado en hechos reales". Esto significa que NO son hechos reales.
Nota del Autor2: Hasta ahora no me había dado cuenta de lo bien que suena la frase "Nota del Autor". Tengo que usarla más amenudo.
Después de que ella hiciera las llamadas de rigor (sí, ya he llegado... sí, estoy bien... me han engañado, aquíe hace mucho frío...) y de que perdieran el tren aprovecharon para pasear hasta la bahía. Por más que algunos se empeñen en lo contrario, Santander es maravillosa; quizá porque sabe a sueños y a salitre, quizá porque siempre descubres algo nuevo: lo último, que las estatuas del final de Pereda son de los "rakeleros".
Ya en casa ella le metió prisa y él se fijo en su chaqueta azul. Vespa, decía. "Tú piensa y yo ejcribo". Cuando todo estuvo listo salieron. Colocaron las notas en las latas de aceitunas Floresol, y al final del camino una sudadera de él y un pañuelo de ella. Se escondieron y esperaron hasta que no pudieron más. Todo salió según lo previsto.
Al rato salieron hacia un concierto. Fue largo, pero se puede resumir en el momento en que compartieron miradas de "a mí también me apetece partirle la boca", en plan Grupo Facebook. Al final, ella tenía demasiado sueño y él una mezcla entre tristeza y enfado. Habían cortado el final de November Rain para poner a Ismael Serrano, sé que le entendéis.
La tarde siguiente volvieron a Santander. Buscaron los pingüinos en la Magdalena, pero sólo encontraron frío. Frío cómo si lo regalaran. Así que fueron al centro, a comer tortitas y disfrutar del Bongo-Tongo, porque aunque ella dijera que se le daba mal, lo hacía para despistar.
Es curioso. El día estaba lluvioso y él siempre le decía a ella que era un Sol. Quizá por eso acabaron tocando la guitarra en el Callejón Arco Iris. Incluso algún paseante los acompañó con Puerto Montt. Ella disfrutó con el Ojalá. Él se enamoró cuando la escuchó cantar Al Alba. Había tanta magia que podía tocarse.
La última jornada fue más corta que las anteriores. Sólo hubo tiempo de subir al Faro y empezar un nuevo año un 23 de Enero, con ella pensando quizá en la inmensidad del mar, y él imitando a Ramón García (pero sin capa, lo cual pierde bastante) comiendo 12 maravillosas Aceitunas Floresur (hmmm, ¡riquísimas!).
Aún hubo tiempo para bajar por Mataleñas disfrutando del paisaje, de la fiesta del corcho, de otros chistes más inestables que un acuerdo de paz con Korea del Norte, y de la última comida en la Bahía de Santander, con sólo el mar separándolos de Peña Cabarga. A la hora despedida, lo que llegó con dos besos fríos acabó en un calurosísimo abrazó; quizá porque él encontró ese hueco de debajo de las capuchas que tan bien guarda el calo, quizá porque ella encontró una amistad por la que nunca habría apostado. Quizá porque ambos encontraron más de lo que buscaban.
Esta mañana, mientras iba al instituto, él adelantó una moto. No pudo evitar acordarse de su chaqueta y de ella, igual que no pudo evitar acordarse de aquello que había leído semanas antes en un blog: si alguien empieza a formar parte de tus pensamientos en el tren, estás acabado. "Qué gran verdad. Suerte que voy en bus", pensé... quiero decir, pensó.
Gracias. Porque además de su regalo, fuiste también el suyo... quiero decir, el mío.
Nota del Autor: Lo único 100% cierto de esta historia son las frases en negrita. Todo lo demás está, como dice el título, "basado en hechos reales". Esto significa que NO son hechos reales.
Nota del Autor2: Hasta ahora no me había dado cuenta de lo bien que suena la frase "Nota del Autor". Tengo que usarla más amenudo.
lunes, 17 de enero de 2011
Rumores de Compra del Racing por parte de un potente grupo inversor
Subrrealismo al poder...
Acabo de pasar por el Sardi y había un montón de limusinas fuera. Pernía, el actual presidente, estaba despidiendose de unos jeques diciéndoles que no podía atenderles, que tenía la agenda muy ocupada con unos indios. Después había unos camiones de Ikea vendiendo perritos calientes a 50 céntimos aprovechando la multitud que se agolpaba en los alrededores para observar los últimos movimientos.

También he visto al agente de Adebayor, al del Apache Tévez y al de Snejder. No sé qué hacen por aquí, no me lo explico.
He visto también unidades móviles de las cadenas de televisión internacionales CNBC, BBC, CNN, Al Yasira, RAI2, France2 y PlayBoy. Esta última creo que viene para rodar unas escenas calientes con la mujer de Snejder en el cesped de El Sardinero, ya que este va a ser el nuevo hogar de su marido.
Esto es la hostia, no os lo podéis perder. Pasad por el campo en cuanto podáis. Me voy porque he visto llegar al cesped un helicóptero con las siglas de la Air Force One del cual bajaba un mulato que respondía al nombre de Barack. Os dejo que no me quiero perder detalle. Mañana os informaré de próximos movimientos. Me marcho rápido que hay un loco tirando billetes de 500€ desde el despacho. Os paso sólo un adelanto.
El Madrid es patrocinado por Audi. Al Racing lo llevará la casa india "Tata". De hecho, ya podemos ver a jugadores practicando. En la siguiente imagen el capitán, Pablo Pinillos, conduciendo uno de ellos.

Los bares del campo donde te cobran 2'60 por una Coca-Cola de 500 ml desaparecerán, ahora sólo habrá kebab's, o en su defecto...

Por último, una foto de los compradores.

¡Y en lugar de las torres de la luz, minaretes que anuncien el partido!
...Y de beber... albóndigas!
miércoles, 5 de enero de 2011
lunes, 6 de diciembre de 2010
Mira lo que tienes
Es la historia de un hombre que cae de un edificio de cincuenta pisos. Para tranquilizarse mientras cae al vacío no para de decirse "Hasta ahora todo va bien. Hasta ahora todo va bien. Hasta ahora todo va bien". Pero lo importante no es la caída. Es el aterrizaje.
Te crucifican si eres Dios, te compadecen si das pena.
Te crucifican si eres Dios, te compadecen si das pena.
martes, 23 de noviembre de 2010
Los Auténticos Decadentes
...Es como la sorpresa en el roscón de reyes, una canción espectacular en un disco mediocre, un billete de cinco euros en un bolsillo olvidado, una almendra entera en una tableta de turrón blando... El roscón sigue siendo vulgar, el disco mediocre, el billete te va a durar un suspiro y la almendra está perdida en el turrón, pero por un instante te dibuja una sonrisa. No entiendo que haya quien no sea capaz de disfrutarlo.
Somos como somos.
Somos como somos.
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